TANGO

TANGO




La madrugada del día 

de mi cuadragésimo primer 

cumpleaños soñé una voz 

familiar que decía la gente 

como tú se muere sola 

y borracha. Me di la vuelta: 

me vi a mí mismo, más viejo 

más mísero más sucio 

más sabio y esto no es 

un poema es más bien un baile 

entre él y yo 

agarrados 



un tango.




Poema de José Daniel Espejo

de su poemario “Los lagos de Norteamérica”.


Comentarios

Entradas populares