ENIGMAS. EL ADOBE Y LA VIDA.
EL ADOBE Y LA VIDA Defenderé la casa de mi padre. Gabriel Aresti: Harri eta herri. Acuarela: José Zamarbide. Demasiado pequeña para ser una casa habitada, demasiado grande para ser una cabaña de campo, esas en las se guardan útiles y se refugia uno de la lluvia y del sol, demasiados detalles para ser humilde y demasiado viva para estar abandonada. Vamos caminando por los alrededores de Yantsuo, en este año de 2010, en busca del inicio del camino que, escalera a escalera, nos llevará a la cumbre de la montaña de La Luna, una cima muy visitada de esta zona de montañas cársticas, cuya cúspide esta coronada por un arco natural de piedra que se proyecta sobre el misterioso paisaje de ríos y picos afilados. En ese camino, entre estanques y arrozales, pasamos por un grupo de pequeñas casas que llaman mi atención. El color amable del adobe que proyecta la fachada habla de viejos usos, de antiguos materiales que, en este caso, han levantado, ladrillo a ladrillo y perfectamente alineados, ...

