DESAMPAROS Y RESCATES: LA SOLEDAD DEL EVENTO
LA SOLEDAD DEL EVENTO Podríamos decir que hoy es un día espléndido. El sol no solamente nos acompaña con esa luz que hace visible todo lo que nos rodea. También calienta nuestra piel, sin que la temperatura lo haga molesto. Podríamos decir que es un día para llenar el aire de alabanzas. El escenario por el que nos movemos evoca tiempos pasados, escenas y muros que nos recuerdan a otros pueblos que, durante muchos años, gobernaron estas tierras y, en estos espacios, escuchaban el leve rumor de las fuentes y recitaban poesía mientras las cuerdas regalaban sus notas musicales a los invitados y el aire se entretenía en silencio entre los naranjos. Se quemaban lentamente perfumes y el azahar llenaba todos los sentidos. En medio de esta evocación, que vuela hacia mi imaginación, me identifico con todos los espacios menos con las almenas que coronan los muros, con sus pasillos desnudos y desprovistos de toda vegetación. Tal vez sea porque su imagen trae con ella recuerdos de viol...

