DESAMPAROS Y RESCATES. LOS DESAMPAROS CRECEN DÍA A DÍA, EN CASA
LOS DESAMPAROS CRECEN DÍA A DÍA, EN CASA. No es necesario que pase nada extraordinario para que los signos de un desamparo se dejen ver en un gesto que podría pasar desapercibido, en una palabra común que se escucha sin ruido y a tu lado. Si fuera sólo un gesto o una palabra perdida, nadie repararía en ello. El problema es que el causante no suele quedarse en segundo plano, necesita reafirmarse, alimentar su ego; como mínimo, intenta acompañar la suavidad de sus formas con la firmeza de la intención; a veces, incluso con la aparente ligereza de una cuchillada fría y, sobre todo, se repite con más frecuencia que la que él mismo pretende. Son desamparos que se alimentan de la rutina de la vida diaria; también con el consentimiento inconsciente y, en ocasiones, hasta con el amor. En una convivencia de varios días, en un país de nuestra civilización europea, hemos coincidido con personas no conocidas hasta ahora. A nuestro lado han crecido palabras amables, gesto...
