MEDITACIÓN EN ATLANTERA

 MEDITACIÓN EN ATLANTERA



NUNCA estás solo. La muerte te acompaña.

Va contigo a los cines y a los bares 

y cuando duermes ella está a tu lado.

Nunca se cansa, como tú te cansas, 

de amarte, esta leal, esta sumisa 

y dura compañera que te dice 

en voz baja: “eso es mío”. Y tú obedeces, 

y le das un amigo o esa tarde 

irrepetible de colegio y lluvia, 

le das aquello que quisiste tanto.

Ella es tu voz y el aire que respiras.

Ella te dicta lo que ahora escribes.

Y cuando eres feliz, cuando la olvidas, 

cuando dentro de ti ya no la sientes, 

Sufres. Te costó tanto acostumbrarte 

a mirar con sus ojos lo que tiembla 

un momento y se apaga, lo que tarde 

o temprano será sólo derrota, 

sueño y nostalgia suya.

No razones 

su último rostro ni le tengas miedo.

Y agradécele ahora esta mañana, 

este momento en un hotel vacío 

cerca del mar, y el tiempo que te queda.



Poema de José Mateos, 

de su poemario “Días en claro”.

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