ENIGMAS. CANSANCIO SERENO
CANSANCIO SERENO
Con la clara conciencia de la caducidad
porque nada es más frágil que el ardor de la edad.
Francisco Castaño: El poeta al cumplir los treinta y cinco años (El decorado y la naturaleza)
Acuarela: José Zamarbide.
Por esta puerta han pasado muchos inviernos, antes que éste de 2018.
Estamos en Calatañazor, tesoro de Soria. Dentro de sus calles, puertas como ésta, añosas de ver, gastadas de esperar, con tanta vida acumulada como la historia del mundo, dejan atónitos nuestros ojos.
Ésta es una puerta para detenerse frente a ella y hacerle preguntas sobre su vida, sobre los esfuerzos que supuso el que llegara a ser, sobre los pensamientos que crearon sus formas: esa forma casi cuadrada que apenas guarda un equilibrio vertical, pero que mantiene, orgulloso y en ordenada caída, otro equilibrio más antiguo.
Esta puerta ha ido acompañando el cansancio de los muros que la sostienen, pero lo ha hecho con la serenidad de las cosas bien hechas, con ese tupido tejido que se urde entre el tiempo vivido y esa resistencia a dejar de ser.
En su rostro han aparecido algunos elementos más modernos: esas maderas más claras que, clavadas a sus pies, sanan y protegen sus partes más débiles; esa goma en su pliegue con el marco para favorecer o amortiguar el cierre o la apertura.
A pesar de todos los parches, esta puerta conserva toda la fuerza de esta tierra, tiene cara de viejo labrador con la piel gastada y arrugada por los soles y los vientos, lavada por la lluvia, acariciada por la nieve.
Es, a la par que bella, discreta. Recibe por esa ranura los mensajes que aún le llegan; por la noche, le alumbra la luz de esa farola pegada a ella.
Creo que esta puerta tiene conciencia, más que asumida, de su caducidad, de la misma forma que, en su juventud, debió ser consciente que el ardor de su juventud era frágil y marcaba el origen de su cansancio de hoy.
De la misma forma que el dolor de hoy puede ser nuestra felicidad del mañana, su ardor de ayer es su cansancio en estos días. Como dice Castaño, creo que tiene la clara conciencia de la caducidad
Esta puerta es un canto a la vida, a la acumulación de miradas a la historia, a los cambios y a la resistencia. Todo ha pasado por delante de ella.
Antes de abandonar la mirada con la que me escruta, sin saber lo que guarda o lo que esconde, quiero decirle que su imagen me traslada a mis años de niñez, cuando veía el cansancio de las gentes que dejaban algo más que su sudor en los terrones de la tierra no siempre agradecida.
Eran gentes que no sabían si tenían mucho o poco futuro, si les quedaba mucha o poca vida, pero sabían que siempre estarían cansadas, sin poder abandonarse.
Sabían que la resistencia era su única fortaleza.



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