UNA AMBICIÓN

 UNA AMBICIÓN



NO es mucha mi ambición, apenas nada: llegar a ser un alto 

en el camino,

ser el lugar de paso en donde se halla un poco de reposo, 

el lugar ignorado que no era ningún fin de trayecto, ningún 

punto de destino, pero que enriqueció inesperadamente 

el viaje porque nos acogió sin esperarlo, 

el rincón escondido en medio de la ruta, 

las letras más pequeñas de los mapas; 

ser el nombre que quiere recordarse y que al final se olvida, 

el nombre ya olvidado de cuanto sin embargo se recuerda, 

la aldea recorrida en una hora que concentraba infinidad 

de horas, 

la ermita y el camposanto de esa aldea, donde la muerte 

es pobre y se confunde con los huertos de la vida, 

la ambición -o quizás la soberbia- de ser la plaza del 

descanso, el sitio al que las gentes marchan por las 

tardes, donde los niños juegan y los viejos caminan 

en verano; 

ser la taberna abierta en el invierno, 

el ejido en que se anda un rato para avivar las piernas, allí 

donde se ensancha el horizonte mientras se toma el 

aire fresco; 

el lugar donde vimos los propósitos y las palabras 

disolverse como abstracciones y símbolos a la sombra 

de un árbol, 

justo cuando sabemos que estamos en las manos del destino.



Poema de Antonio Moreno, 

de su poemario “Nombre de árbol”.

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