EL JARDINERO Y LA MUERTE
EL JARDINERO Y LA MUERTE, de Gueorgui Gospodínov
“Mi padre era jardinero. Ahora es jardin”. Así con esta escueta frase que podría no decir nada pero que lo dice todo, comienza Gospodínov la narración de la experiencia de la enfermedad, de la muerte de su padre y el duelo posterior, un conjunto de vivencias y recuerdos que el escritor plantea como una parte importante de su vida.
Este es un libro que merece la pena leer, sin duda alguna, por varias razones.
La primera porque es un libro basado en una experiencia real de una magnitud que, sin ser pretenciosos, podríamos calificar como esencial en la vida del autor. Así, al menos, lo da a entender a lo largo de sus páginas.
La segunda, porque es un libro lleno de poesía. Es la recreación de un micro mundo personal, lleno de ternura que el autor relata con sencillez, como algo que pertenece a la cotidianeidad de su vida y de la vida de las gentes de su país, un mundo aparte de los oropeles y del ruido, de los deseos y los odios.
La tercera, porque no es pretencioso, no va de héroes, va de personas normales con las que el que lee se puede identificar. Tampoco va de mensajes universales ni de grandes enseñanzas, pero uno se queda colgado de algunos pasajes y, sobre todo, del sentimiento positivo que atraviesa las vidas.
Una belleza sencilla, una realidad en la que cada uno de nosotros puede verse retratado, aunque solamente sea un poquito.
Podríamos hablar de una intensidad de relaciones paterno filiales en desuso en nuestros días, en una situación convivencia actual en la que perdemos todos, los padres y los hijos. Por eso, este libro es también una llamada para recuperar una normalidad perdida, un aviso para navegantes.
Pamplona, septiembre de 2025
Isidoro Parra.



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