BUENA MUERTE
BUENA MUERTE
Morir es adentrarse en el camino
que lleva a la más pura indiferencia.
Por eso no imagino mejorando
de conjurar la muerte,
que con sus propias armas:
sin prisa ir construyendo
el sencillo escenario que habrá de recibirla
con suma indiferencia.
Bien sea ese parral a cuya sombra
ya anciano te has sentado en una silla
desleyendo tus últimas lecturas
con las últimas luces de la tarde,
Mientras penden al lado los racimos
transparentes, y a lo lejos, azules,
se yerguen todavía las montañas.
Bien sea esa terraza junto al mar
donde mueves tu vieja mecedora
sobre el suelo gastado de tarima,
mientras miras las olas y el azul
de lo lejos se llega hasta tus ojos
y en tus ojos se prende
su clara lejanía
y allí, como si nada en el vaivén,
mirando el mar añil como quien mira
su propio corazón te vas quedando
del todo indiferente y nada pasa.
Poema de José Saborit,
de su poemario “La eternidad y un día”.

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